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Los extranjeros confían más en las autoridades que los suizos

La confianza que los residentes extranjeros en Suiza depositan en las instituciones políticas del país supera a la de los suizos, que ya es elevada. Los sociólogos proponen varias explicaciones.

Este es uno de los aspectos más destacados del informe 2020 del Observatorio del Voluntariado, publicado el 18 de junio: los investigadores señalan que “los extranjeros que viven en Suiza confían más en las instituciones políticas del país que la población local”, a pesar de que las autoridades suizas ya gozan de uno de los niveles de confianza más altos del mundo.

De hecho, la diferencia es bastante clara. Casi dos tercios de los extranjeros interrogados declaran tener un alto nivel de confianza en las instituciones, en comparación con la mitad de los ciudadanos suizos. “Si nos fijamos en la proporción de la población que dice estar ‘muy confiada’, eso concierne una cuarta parte de los extranjeros y solamente el 8% de los suizos”, dice el sociólogo Adrian Fischer, del Instituto de Investigación Lamprecht & Stamm, que realizó el estudio. Son también menos los extranjeros que dicen desconfiar de las autoridades.

Esto es tanto más sorprendente cuanto que los extranjeros, aunque vivan en Suiza desde hace décadas y paguen impuestos, no tienen derechos políticos. Solamente un poco más de 600 de las 2 200 comunas conceden a los extranjeros el derecho de voto a nivel local.

Cabe señalar que la categoría “extranjeros” no es homogénea. No distingue entre los criterios que pueden influir fuertemente en las respuestas, como el país de origen, el tiempo de permanencia en Suiza, la condición de residencia, la clase social o el nivel de educación. No obstante, estos resultados son estables en comparación con 2016 y están en consonancia con la última publicación de la Oficina Federal de Estadística (OSF) sobre el tema.

 

¿Una comparación que beneficia a Suiza?

 

La forma más intuitiva de explicar esta discrepancia sería una comparación objetiva a favor de Suiza. Una proporción de extranjeros consideraría que el sistema suizo es particularmente eficiente, honesto, etc., en comparación con su propio país. Aunque esta hipótesis no puede excluirse, lógicamente debería ser particularmente cierta para las personas de países menos democráticos que Suiza.

Sin embargo, las cifras del OFE, desglosadas según la zona de origen de los extranjeros, muestran que los inmigrantes del norte o del oeste de Europa -donde las instituciones políticas suelen gozar también de un alto grado de confianza- son también los que más crédito dan a las autoridades suizas. Esto sugiere que intervienen otros factores, más subjetivos.

Mayor presión para seguir las reglas

 

Sandro Cattacin, director del Instituto de Investigación Sociológica de la Universidad de Ginebra, lo ve principalmente como un signo de “mayor presión para seguir las reglas” que sienten los extranjeros. Según el sociólogo especializado en temas de migración, “para ser aceptados en su país de acogida, los inmigrantes sienten la presión de comportarse de manera más conforme” que la población local.

Esto podría generar un compromiso político y/o asociativo mayor, que va de la mano con la confianza en las instituciones, y, en general, con un comportamiento considerado correcto hacia el Estado. “Cuando eres suizo, puedes permitirte expresar desconfianza hacia las instituciones, pero no cuando eres extranjero”, dice el investigador, también miembro del comité científico del Observatorio del Voluntariado. Según él, este “mecanismo de aceptación, de conformidad” tiene más influencia que el mecanismo de comparación.

El sociólogo incluso avanza la hipótesis según la cual, en Suiza, en ausencia de otros marcadores claros de identidad nacional, la integración de los extranjeros pasaría por este “patriotismo institucional”. Dicho de otro modo, “aquí uno no se convierte en suizo comiendo fondue, sino creyendo en el federalismo y la democracia directa”, enfatiza Sandro Cattacin.

El “proceso disruptivo” de la migración

 

Quizás haya en ello una especificidad helvética. Pero no solamente en Suiza vemos una mayor confianza de los inmigrantes en las instituciones de su país de acogida. Anita Manatschal, profesora asistente de política de migración en la Universidad de Neuchâtel, cita un estudio confianza política y la satisfacción de los inmigrantes en unos 20 países europeos.

Esa investigación vincula la confianza con “factores de integración subjetivos ligados a las etapas de la migración”. El autor afirma que “los inmigrantes de primera generación, que han pasado por el proceso disruptivo del cambio de país, tendrán expectativas más bajas y serán más susceptible a tener evaluaciones positivas de la sociedad de acogida”.

También se desprende de ese estudio que los extranjeros de segunda generación tienen puntajes similares a los nacionales. “Se criaron en la misma sociedad y es probable que compartan puntos de vista sobre las instituciones políticas de esa sociedad”, señala el texto.

Un punto en el informe del Observatorio del Voluntariado respalda todos estos argumentos: con un 57%, la proporción de binacionales que confían mucho en las autoridades está exactamente a medio camino entre la de los extranjeros y la de los suizos. Este resultado sugiere que la brecha de percepción se estrecha con la integración en la sociedad y la experiencia real y concreta de sus instituciones.

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Fuente: www.swissinfo.ch
02 de Enero de 2020.
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